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Todas las historias, de la comunidad de Canarias

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El amor de mi tierra

Con ocho años Arminda abandonó Tenerife y se fue a vivir a Valencia. Una decisión, contra la que se revelaría toda su vida, nunca se adaptó a la ciudad del Turia, y siempre soñó con volver a su isla. El sueño se cumplió un día en el que hizo las maletas, y decidió volver a su tierra, primero vivió en una pensión, luego en un piso compartido y ahora en una residencia. Ahora es feliz, está donde siempre quiso estar.

Pequeños infortunios

Victoria siempre quiso volver a México, toda su vida ha luchado por volver al país que la vio nacer. De origen palestino vivió de primera mano la creación de los dos estados: el Palestino y el Israelí, tras la declaración de Independencia del Pueblo judío. Intentó la repatriación a México, pero el barco sólo les llevó hasta Barcelona, allí empezó su vida en España.

Una vida hilvanada con cariño

Mª del Carmen fue cosiendo su vida poco a poco, con amor. Costurera de profesión, hija de marinero, nos cuenta como eran esos encuentros anuales con su padre, cuando cada 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, llegaba a puerto.

Dueña de sus actos

Nació en la más absoluta miseria, por no tener no tenían ni un techo bajo el que dormir. Durante nueve años vivió en una cueva, en la que tenían que permanecer de pie cuando llovía pegados al fondo si no querían mojarse los pies; su madre, su hermano y ella. Una vida llena de luchas constantes, pero Antonia no se rinde, a los 66 años ha decidido aprender a leer, y estén seguros que los conseguirá.

El sufrimiento no borra su sonrrisa

A los 16 años, su madre murió y Dominga tuvo que hacerse cargo de su casa, de su padre y de su hermano de tan sólo ocho años. Años más tarde formó su propia familia, tuvo tres hijas, y tras divorciarse, su hermano la dejó al cargo de sus dos sobrinas, para que las cuidara igual que lo hiciera con el. Una vida dedicada a la familia en el sentido más amplio de la palabra.

Un placido día, descubriendo el amor

De joven fue un Don Juan, le gustaba conquistar a las mujeres, sobre todo aquellos veranos en los que viajaba a Inglaterra a trabajar. Pero fue una canaria la que le llevaría al altar, aunque y tras tener dos hijos, el matrimonio se rompiera hace 25 años. Plácido guarda aún aquel aire de Don Juan, aunque ha perdido ya esa ilusión por el amor.

Un tango al son de recuerdos

Siempre le ha gustado bailar, sobre todo tangos. Él era cantante de tangos, se enamoraron y se fueron a vivir juntos, eran tiempos de la II República. Después estalló la Guerra Civil, y él murió antes de conocer a la hija que esperaban fruto de su amor. Llegó la miseria, el miedo, la soledad: "la guerra no tiene entrañas ¿sabes?".

Todo un mundo para una sola mujer

A los 26 años partió de su Salamanca natal rumbo a Venezuela. A su llegada, un matrimonio español que había conocido en el barco la robó todas sus pertenencias, quedándose sin nada. Enseguida tuvo que ponerse a trabajar en un una alfarería de italianos y después de cocinera. Su vida cambió cuando conoció a Pepe, su marido, músico de profesión y con el que viajaría por toda América. Retazos de una vida, que quizá podamos leer en el libro que sobre su vida está escribiendo Francisca.

Del carretón a la vida

Con tres años un resbalón con una cáscara de plátano le dejó postrado en un carretón. Allí pasó su infancia, mirando a través de una puerta entreabierta los juegos de los demás niños, escuchando agitarse las palmeras con el viento, o el sonido del mar. Con 11 años quiso levantarse, y empezó a nadar, y a nadar ..., y a ganar competiciones; y empezó a vivir.

Algunos ángeles también sangran

Era apuesto, valiente, como un caballero de brillante armadura, ella locamente enamorada se casó con él. Con los años, el le preguntó si quería que le llevara un niño para cuidarlo, ella dijo que sí, que ya que no podía tenerlos propios, cuidaría de otros. El caballero de brillante armadura le confesó en su lecho de muerte, que el niño que cuidaba era fruto de su amor, con otra. Ella, a pesar de todo, amó más aún, si cabe, a ese niño.

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