Travesía de una vida
Tumbados en la cubierta de El Sancho, rodeados de papas y tomates, pasaron la noche, soñando con la tierra que dejaban atrás La Gomera, y preocupados aunque ilusionados por la nueva vida que se abría ante ellos en Santa Cruz de Tenerife. Cinco bocas que alimentar eran muchas, y José, el marido de Ana Rosa, se veía obligado a pasar meses enteros fuera navegando.
Beatriz
Beatriz está cansada. Han sido muchos años de lucha, de miseria, viviendo malamente. Con 18 años emigró a trabajar a Tetuán, allí se casó y tuvo cinco hijos, dos gemelas murieron al poco de nacer. De vuelta a España se instalaron en Gran Canaria con el sueño de una vida mejor. Pero a veces, y solo a veces, los sueños tardan en llegar.
Viajando hacia el pasado
En este viaje en el tiempo, Fernando nos cuenta como cuando eran niños se fabricaban, muy ingeniosamente, una tabla de surf, a partir de tres plantones de platanera; un flotador, que se hacía con el tallo de la flor de las piteras; o una cometa, algunas forradas en papel y pintadas con el higo tinto de las pencas.
Poema desde la guerra
Aquel 18 de julio, los puertos cerraron y la isla quedó incomunicada, no llegaba nada o lo hacía en mal estado. Pero Carmen, quería que su marido Cristino nos contara su historia. Como con 18 años y acompañado de sus tres hermanos tuvieron que alistarse en el ejército. Como vivía un chaval de 18 años, que nunca había cogido un arma, en las trincheras, como buscaba desesperadamente la forma de llegar a casa, como abandonar todo aquello. Tendría que esperar hasta 1944, para quitarse definitivamente el uniforme.
Memento
Le operaron de la misma enfermedad que había muerto su mujer años antes, de cáncer de mama. Hoy, Sebastián, lo ha superado ya del todo y disfruta de su vida en la residencia. No quiere volver a su casa, allí no hay nadie quien le espere, pero Sebastián disfruta recordando la vida que ha vivido, una buena vida, en la que ha disfrutado y en la que ha luchado siempre por conseguir sus sueños.
¡No recuerdo…!
Rafael nació en 1926 en el barrio de la Isleta, fue oficial de la Marina, y ha vivido en Guinea, Cádiz y Mallorca. Su mujer ya ha fallecido y tiene hijos. Estos son los pocos datos que recuerda Rafael de su vida. Tiene alzheimer.
Cita a ciegas sin perfume caro, el Larry
Martín fue boxeador de joven. El Larry, así lo conocían en el ambiente, decidió abandonar a tiempo. Una caída en el ring fue su retirada definitiva. Además, hacía falta ganar dinero para casarse y mantener los hijos que vinieran. Pero, no se quitó los guantes, Martín ha seguido luchando a lo largo de su vida para lograr el bienestar de su familia.
Haz lo que te pida el corazón
Cuando llegó a Inglaterra tenía 27 años, no sabía inglés, no tenía dinero, ni conocimientos de enfermería. Había firmado un contrato por cuatro años para trabajar en el hospital de enfermedades mentales de Cholsey, Berkshire. Una aventura que la retuvo allí durante 40 años, en los que aprendió inglés, se hizo una excelente enfermera, se casó y vivió.
Recuerdos de una historia
Esta es la historia de Josefina, la abuela de Raquel Irene, que ha querido recordar la figura de una mujer sin duda especial. Una mujer, que logró salvar a su hija y nietos de morir de fiebres tifoideas, gracias a sus cuidados y después de 40 días sin apenas dormir; o aquella vez que evitó que cortaran a un joven un brazo gangrenado.
Recuerdos felices
Todos los recuerdos que guarda Presentación de su infancia y juventud, son felices. Lo extraordinario es, que ambas etapas las vivió en plena post-guerra española, época que como hemos visto en otros relatos, estuvo llena de miseria, pobreza y oscuridad. Por eso, encontrar a alguien como Presentación que guarda en su memoria solo buenos recuerdos, ha sido todo un hallazgo.