Biografía

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«El arte es el objetivo de mi vida.»
Mariano Fortuny Madrazo

Mariano Fortuny Madrazo (Granada, 1871 - Venecia, 1949), hijo del pintor catalán Mariano Fortuny Marsal, es una de las figuras más creativas e innovadoras de la primera mitad del siglo XX. Hombre polifacético -no en vano recibió el sobrenombre de "Pequeño Leonardo" y Proust se refirió a él como "el mago de Venecia"-, su producción abarca campos tan diversos como la pintura, el grabado, la escenografía, la luminotecnia, la fotografía, el diseño textil y la moda, en su anhelo de alcanzar a través del arte la belleza en todos los órdenes.

Con esta exposición, la Obra Social de Caixa Catalunya quiere mostrar la exuberante y fascinadora pluralidad de facetas de Fortuny, reafirmar su originalidad y visionaria audacia empresarial, y reivindicarlo en su doble condición de artista total y precursor de la modernidad.

Autorretrato, 1890.

El entorno familiar

A raíz de la prematura muerte de Mariano Fortuny Marsal en Roma el año 1874, la familia Fortuny Madrazo -formada por Cecilia, la madre, Mariano y su hermana María Luisa- se traslada a París, donde reside el tío materno, Raimundo de Madrazo, pintor y retratista de renombre, que se hace cargo de la formación artística del joven Mariano.

Educado en un ambiente refinado y erudito, bajo la protectora tutela familiar de los Madrazo -una de las dinastías de artistas españoles más influyentes del siglo XIX- y bajo el peso de la memoria artística de Fortuny Marsal, su formación se encamina hacia la pintura y muy pronto entra en contacto con pintores y artistas que habían sido amigos y admiradores de su padre, como Meissonier, Benjamin Constant -al que considera su maestro-, Beaudry o Gérôme, los cuales influirán en la configuración academicista de su poética artística, dentro del contexto de eclecticismo cultural del período llamado fin de siglo.

Desnudo femenino reclinado, 1895.

Wagner

Tal y como manda la tradición, Fortuny estudia pintura copiando a los grandes maestros y profundizando en el conocimiento de los colores y las artes del grabado, aunque también se interesa por el estudio de la electricidad, la física, la óptica, la fotografía, la música y el teatro.

De la mano del pintor Rogelio de Egusquiza, Fortuny encuentra en los ideales wagnerianos la respuesta a sus inquietudes y se adentra en nuevas formas de expresión pictórica, cercanas al simbolismo, con una serie de obras de temática wagneriana que realiza tanto en pintura como en grabado. Paralelamente, empieza a experimentar en la construcción de pequeñas maquetas teatrales, y el año 1900 realiza la escenografía para el estreno italiano de Tristán e Isolda en el teatro de la Scala de Milán.
Fortuny puede ser considerado uno de los máximos exponentes de la plasmación del concepto wagneriano de la "obra de arte total".

Efectos diurno y nocturno con el sistema de luz indirecta en una maqueta teatral.

El teatro

La pasión del teatro es una constante a lo largo de la vida de Fortuny. El interés por la luz y la atracción que siente por la ópera wagneriana le llevan a participar activamente en las investigaciones estéticas y técnicas que invaden la escena teatral europea, pues considera que la inmersión total en la atmósfera dramática depende, en buena parte, de una nueva manera de concebir la escena.

Mariano Fortuny revoluciona la puesta en escena del siglo XX con el "Sistema Fortuny", formado por un dispositivo de iluminación indirecta y por una cúpula en cuarto de esfera que envuelve todo el escenario, actuando como un gran reflector, que sustituyen los cielos pintados de los decorados tradicionales. Tras darse a conocer en París, el año 1906, en el teatro privado de la condesa de Béarn, su sistema se comercializa a través de una sociedad constituida por el artista y la empresa alemana AEG, y es instalado en los principales teatros de Alemania e Italia.

Efectos diurno y nocturno con el sistema de luz indirecta en una maqueta teatral.

Venecia

La familia Fortuny Madrazo se traslada a Venecia en 1889 y se instala en el Palazzo Martinengo, junto al Gran Canal. Fortuny llega todavía a tiempo de entrever las grandes presencias románticas que se habían refugiado en sus calles, y vive a la vez el momento en que la ciudad se prepara para su resurgimiento cultural en la Europa de la Belle Époque. Fortuny empieza a familiarizarse con Venecia, captando, ya sea con la cámara o con los pinceles, la condición escenográfica de esta ciudad, y pasa de inmediato a formar parte de la élite cultural.

Al abrigo de un lujo deudor del hechizo exótico y orientalista, Venecia se convierte para Fortuny, por una parte, en un símbolo de Belleza, y por otra en un conjunto de lugares y personajes que configuran el sustrato inaprensible de estímulos y sugestiones a partir del cual desarrollará su desbordante creatividad en todos los campos del arte.

Gondolero en La Salute, 1900

Henriette - Palazzo Pesaro

En 1897 Mariano Fortuny conoce en París a una joven modelo ocasional, Henriette Adèle Nigrin. Culta, inteligente y exquisita, Henriette se convertirá en su gran musa y colaboradora y, finalmente, en su esposa.

El año 1899 Fortuny monta un estudio en la planta superior del Palazzo Pesaro degli Orfei, que acabará siendo su residencia; con el tiempo llegará a ocupar todo el palacio en calidad de propietario. En el Palazzo Pesaro, un edificio del siglo XV, el artista instala su colección de cuadros, tejidos, tapices y alfombras, así como su estudio, laboratorio, taller de estampación de telas y confección de vestidos y show room de sus creaciones. En los momentos de máxima actividad, antes de la Primera Guerra Mundial, establece incluso una manufactura textil con más de un centenar de trabajadores.

Perceval. Las chicas flor, 1896.

El diseño textil

Cuando Fortuny decide dedicarse al diseño textil, en estrecha colaboración con Henriette, tiene ya treinta y cinco años y un importante bagaje en el ámbito teatral -en la realización de vestuario-, además de un notable conocimiento en la materia adquirido gracias a la colección familiar de telas antiguas, que le inspira el gusto por la riqueza cromática, la extraordinaria variedad de motivos y figuras, y la combinación armoniosa de unos estilos surgidos en lugares y épocas diversos.

Para sus creaciones, el artista recurre a la fiel imitación o a la adaptación libre de motivos tanto de tradición grecominoica como renacentista, pasando por el arte copto, los tejidos turcos del siglo XVII, el arte hispano-morisco, el Rococó francés, el arte chino o el del África negra. Fortuny diseña centenares de motivos, que mezcla y estampa en colores creados a partir de las fórmulas secretas aprendidas en antiguos recetarios y en tratados sobre el arte de los tintoreros.

Banda de tela con motivos ornamentales de finales del sieiscientos libremente interpretados.

Diseño textil - Técnicas

Fruto de un estudio minucioso, Fortuny domina a la perfección las técnicas existentes de estampación textil, que revisa y moderniza, y también inventa algunas nuevas -como la impresión por bandas continuas y planchas grabadas o el estarcido fotográfico-, cuyo secreto guarda celosamente aun después de patentarlas.

En su producción utiliza tanto técnicas directas -por ejemplo, la estampación con matrices xilográficas- como sistemas de estampación por reserva -la serigrafía, el batik, el pochoir, el estarcido a la gelatina o la estampación con punta de platino. Pese a que Fortuny nunca fabrica tejidos, sus conocimientos le sirven para seleccionar las telas de mejor calidad como soporte de sus creaciones: al principio trabaja sobre lino, batista y gasa de algodón, pero más tarde lo hace sobre terciopelo y raso de seda, utilizando siempre pigmentos y tintes naturales preparados por él mismo.

Tela con motivos de granadas inspirados en tejidos otomanos de los siglos xvi-xvii.

El empresario

Fortuny es un firme partidario de la aplicación de los avances tecnológicos al campo del arte y, en su afán investigador, se erige en inventor de nuevos artefactos que utiliza en sus procesos de diseño, tanto de objetos como de tejidos. A lo largo de su carrera llega a registrar más de una veintena de patentes: desde máquinas y procedimientos de estampación y tintado de telas (1909-1910) hasta un papel fotográfico (1931).

Entre 1910 y 1925 se convierte en un brillante hombre de negocios y comprende que no se puede prescindir de la producción industrial, razón por la que, en 1919, inaugura una fábrica en la Giudecca para realizar grandes telas destinadas a la decoración de interiores, que le permitirá atender los numerosos encargos que recibe a escala internacional. Fortuny, que no solamente controla todo el proceso de creación sino también la distribución de sus productos, abre puntos de venta exclusivos en París, Londres y Nueva York.

Cuatro dibujos para matriz de impresión, uno para cada color, para componer una secuencia decorativa estampada, después del 1909.

TEXTO LITERARIO KNOSSOS

"... Ella se envolvía en uno de esos larguísimos echarpes de gasa oriental que el tintorero alquimista Mariano Fortuny sumerge en las drogas misteriosas de sus cubas, removidas con un palo de madera ora por un silfo, ora por un gnomo, y que saca tintadas de extraños sueños para luego estampar con sus mil bojas nuevas generaciones de astros, de plantas, de animales."

Gabriele D'ANNUNZIO, Forse che si, forse che no (1910)

Tela con motivos ornamentales de mediados del siglo xv libremente interpretados.

La moda

Paralelamente a la estampación de tejidos, Fortuny y Henriette empiezan a diseñar piezas de indumentaria y complementos. La primera creación, el chal Knossos, es sucedido por unas finas túnicas confeccionadas en gasa que se utilizan como sobrevestas, elegantes abas en seda y terciopelo que se llevan a modo de abrigos, capas burnous de inspiración morisca, abrigos en terciopelo estampado, vestidos túnica o el traje Eleonora, de influencia bajomedieval.

Fortuny, que gestiona también la publicidad de sus productos, se encarga personalmente de fotografiar los modelos para darlos a conocer; al mismo tiempo, las mujeres más famosas y elegantes del momento a aparecen con sus vestidos en revistas de prestigio como Vogue o la Gazette du Bon Ton, y sus amigos escritores -Proust y D'Annunzio, entre otros- los glosan poéticamente en sus obras y los convierten en objetos de culto.

Henriette preparando una matriz xilográfica para estampar motivos decorativos en el chal Knossos, 1908.

El Delphos

En la época en la que Fortuny irrumpe en el mundo de la moda, las mujeres llevaban trajes muy recargados y continuaban utilizando una cotilla que oprimía y modelaba la figura. Hacia 1907 Fortuny y Henriette confeccionan el Delphos, una sencilla túnica de tela plisada que cae libremente a ambos lados del cuerpo, adaptándose a la anatomía. Patentado en 1909, el color único de cada prenda se obtenía bañando manualmente la tela en múltiples tintes -hasta quince- a fin de conseguir unos tonos e iridiscencias irrepetibles.

El Delphos, que revoluciona el sector de la moda haciendo realidad la utopía de liberar el cuerpo femenino, es un icono al alcance únicamente de aquellas mujeres que, por profesión, fortuna o personalidad, se sienten lo bastante libres como para desdeñar los convencionalismos morales de su tiempo: Isadora Duncan, Eleonora Duse, Sara Bernhardt, la marquesa Luisa Casati o la baronesa Rothschild, por citar sólo algunas.

Modelo con un chal Knossos sobre un vestido Delphos, 1909.

TEXTO LITERARIO DELPHOS

"... "Fortuny" estaba escrito en letras de imprenta sobre la caja. Eustace desató el lazo y levantó la tapa. Lo que descubrió bajo el liso papel de seda le provocó un escalofrío de placer: totalmente enrollado y retorcido sobre sí mismo, como dispuesto para ser sacado, el vestido azul y plata de Hilda. Los pliegues densos, tan unidos los unos con los otros como surcos de un campo labrado, le parecieron más oscuros de como los había imaginado. Sabiendo que nunca sería capaz de desplegarlo, se contentó con deslizar sus dedos entre las ranuras y las aristas del plisado, en las que sintió la resistencia de lo que había estado tan apretado. Sin embargo ¡qué poderosa expansión en aquellos pliegues, qué posibilidades de movimiento insospechadas para Hilda, para la nueva Hilda!... Con este vestido podría danzar, podría volar."

L. P. HARTLEY, Eustace and Hilda (1947)

Marcel Proust

Modelo con un vestido Delphos, 1915.

TEXTO LITERARIO PROUST

"El vestido de Fortuny que llevaba esa noche Albertine se me antojó la sombra tentadora de aquella Venecia invisible. Estaba invadido de ornamentación árabe como Venecia, como los palacios de Venecia disimulados a la manera de las sultanas detrás de un velo calado de piedra, como las encuadernaciones de la Biblioteca Ambrosiana, como las columnas cuyas aves orientales, que significan alternativamente la muerte y la vida, se repetían en los espejeos de la tela, de un azul oscuro que, a medida que se acercaba mi mirada, se metamorfoseaba en oro maleable a causa de las mismas transmutaciones que, ante la góndola que se aproxima, transforman en metal esplendente el azur del Gran Canal. Y las mangas estaban forradas de un rosa cereza tan peculiarmente veneciano, que lo llaman rosa Tiépolo."

Marcel PROUST, À la recherche du temps perdu, La Prisonnière (1923)

L. P. Hartley, Eustace and Hilda (1947)

Delphos de tafetán de seda roja con perlitas de pasta de vidrio, después del 1910.


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