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| La exposición abre aquí un paréntesis
sobre la abultada producción decimonónica del
costumbrismo casticista, para enlazar a Daumier con la modernidad
de Pablo Picasso (1881-1973). Su genio no sólo rescata
en los años 50 la iconografía del Quijote y de
Sancho para una sensibilidad «progresista», públicamente
antifranquista, sino que, con una extraordinaria imagen emblemática,
inaugura un nuevo canon quijotesco: el de las formas-silueta
esenciales, vaciadas de representación superflua. |
PABLO PICASSO
Don Quijote, 1955
Tinta china sobre papel
42,8 x 71,5 cm
Musée d'Art et d'Histoire, Saint-Denis |
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