 |
| El canon de la iconografía quijotesca
da una revolucionaria vuelta de tuerca con Gustave Doré
(1832-1888), cuya obra, muy popular pese a no gozar del favor
de los críticos, ennobleció la figura del caballero,
convirtiéndolo en un protomártir de la lucha contra
la obscenidad de la realidad conforme al paladar romántico
de la época y a la «moda española»
de los viajeros franceses —sobre todo escritores y artistas—
por las ciudades y paisajes peninsulares. |
GUSTAVE DORÉ
Si él fuera tan mal agorero como católico cristiano,
lo tuviera á mala señal, 1875-76
Xilografía
34,5 x 28,5 cm
Biblioteca Nacional, Madrid |
|
| |
 |
|