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Del 15 de junio al 10 de octubre de 2004 Sala de exposiciones. La Pedrera. De lunes a domingo, de 10 a 20 h. Acceso libre. Visitas comentadas para el público en general: de lunes a jueves, a las 18 h en catalán y viernes, a las 18 h, en catalán y castellano. Reserva de visitas comentadas para grupos: 93 484 5530, de lunes a viernes, de 10 a 13 h. |

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Esta exposición reúne más de 150 esculturas –procedentes de museos y zonas arqueológicas mexicanas– que pertenecen a un periodo de más de 3000 años de historia del México precolombino, mostrándonos las distintas culturas que existieron desde alrededor del año 1200 aC hasta el año 1521 con la llegada de los castellanos. Unas culturas alejadas geográficamente y cronológicamente entre ellas. A pesar de la diversidad cultural, lingüística y estilística de estas culturas, presentan unos elementos comunes que se pueden englobar bajo la denominación de Mesoamérica, un concepto más cultural que geográfico. |
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Se pueden mencionar algunos rasgos que caracterizan a los pueblos mesoamericanos, como el cultivo de trigo ¿que era el alimento básico¿, el cómputo del tiempo y los conocimientos astronómicos, así como una organización estatal. Sobre esos elementos, estos pueblos fueron elaborando, a lo largo de milenios y con variaciones, un sistema de pensamiento centrado en la religión, concebida como el marco fundamental en el que se inscriben todos los actos humanos, desde los más cotidianos a los más trascendentes. La exposición se estructura en cuatro ámbitos que recogen los principales ciclos rituales y las festividades, que permitían mantener el orden del cosmos y alrededor de los cuales se organizaba la vida de la comunidad. |
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El hombre era el responsable de garantizar el equilibrio de un Universo habitado por una gran multitud de entidades sobrenaturales. Mediante una compleja ritualidad se establecía la comunicación con las divinidades, se regeneraba la energía del cosmos y se obtenían sus favores, garantizando la continuidad del ser humano. En estos ritos participaba toda la población, desde las jerarquías gobernantes hasta los campesinos: los ritos de fertilidad aseguraban tanto las cosechas como la reproducción de animales y seres humanos; los ritos cósmicos eran dedicados a las divinidades astrales y aseguraban el orden universal; los ritos funerarios ayudaban en el difícil tránsito hacia el mundo de los muertos.
Las obras que hoy consideramos arte por su gran valor estético fueron concebidas como intermediarias en la difícil y fundamental relación entre los hombres y las divinidades.
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Co-organizado con: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTUA), Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH). Exposición celebrada con motivo del Fórum Barcelona 2004. |

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